
Fiesta de Casabindo
Sí como lees y escuchas. En Jujuy, República Argentina se hacen corridas de toros. ¿Dónde? En Casabindo, un pueblito de la puna Jujeña, que está a 55 km (al sudoeste) de Abra Pampa y que esta a más de 3.370 metros de altura sobre el nivel del mar.
¿Quién iba a pensar, que allá lejos y tan alto se realizan fiestas taurinas?
Nosotros no lo sabíamos y fue uno de los motivos por los cuales contratamos el tour en la agencia de viajes.
Casabindo, es algo más que un caserío, es un pueblo chico. Debe tener unos 150 habitantes en la actualidad. Antiguamente (hace como 400 años) estas tierras fueron un asentamiento indígena. La vista es pintoresca pero las casitas son muy humildes. Son bajitas, de adobe y piedra, con techos, de paja y barro.
Los habitantes de Casabindo, todos muy amables y trabajadores, se dedican en general a la cría de animales y a la fabricación de tejidos artesanales que realizan con sus lanas. Nosotros compramos guantes, sombreros tipo carnavalito y mantas, todo muy abrigadito para el invierno.
El ritual

Nuestra Señora de la Asunción
Resulta ser que en este pueblo del Noroeste Argentino, todos los 15 de agosto, se celebra la festividad de Nuestra Señora de la Asunción. Y en homenaje a la virgen se realiza una corrida de toros muy especial, acompañada por supuesto de una colorida procesión.
La misa y la fiesta se realizan en un escenario que se organiza frente a la iglesia, considerada “la catedral de la Puna”.
La festividad arranca con la procesión, la cual es encabezada por un grupo de hombres del lugar que visten de manera muy, muy particular; ellos están ataviados con plumas de avestruz y cascabeles en las rodillas. Es todo realmente simpático. Por su parte, las mujeres no se quedan atrás. Ellas visten con pieles de corderos. Pero además participan de esta ceremonia ancestral los niños, que en realidad son “tres niños” que “representan a los caballos y al toro”. Esta corrida tan particular que se realiza en Casabindo no implica sacrificar a los animales (a los niños), sino que los improvisados toreros solo tienen como objetivo sacarle al toro una vincha de terciopelo rojo cubierta con monedas de plata antiguas, que se encuentran en los cuernos, pero que durante las procesiones están a los pies de la Santísima virgen. Cuando los toreros logran quitar la vincha, esta es ofrecida como ofrenda a la Virgen de la Asunción.
Durante todos estos días, Casabindo recibe a lugareños y creyentes, pero también a curiosos y turistas que solo han viajado hasta allí para despejar toda clase de dudas respecto de esta particular corrida de toro.
La catedral de la Puna
La iglesia de Casabindo, es conocida en todo el norte argentino como la Catedral de la Puna. En su interior se pueden observan decoraciones y cuadros de arte hispano cuzqueño. Quienes saben de arte y de pinturas dicen que los ocho ejemplares de los Ángeles Arcabuceros que están en el interior de la Iglesia son las obras de arte religiosas más asombrosas y bellas que hay en nuestro territorio nacional.
Como te conté antes la fiesta del 15 de agosto en Casabindo tiene carácter de ofrenda y oración. La noche previa se cantan las Vísperas en la puerta de la Catedral, las campanas, las bombas y los bombos anuncian la fiesta esperada, y al amanecer la Iglesia se llena de fieles para la Primera misa de comunión. Todo el día es fiesta. Fiesta y procesión que recorre las calles del pueblo.
Solamente el mediodía pone una pausa en la intensidad de la fiesta casabindeña, ya que después del almuerzo, se sigue festejando y así se llega al toreo. Al terminar los festejos taurinos Casabindo vuelve al silencio y a la soledad y sus habitantes a sus artesanías y tejidos.
PD. Cuando viajes para la zona, tomá la ruta provincial nº 11 y llegate también hasta el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria de Miraflores, ahí se encuentra el único criadero de vicuñas en cautiverio del país.


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Invitamos a todos las personas que deseen participar de la festividad en honor a la VIRGEN DE LA ASUNCION de Casabindo
y a disfrutar el
TOREO DE LA VINCHA!!!!
Conozca Casabindo!!!.
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Por favor, ¿me pueden dar los horarios de la fiesta de la virgen, este 15 de agosto?
Gracias
Fiesta en Casabindo
A 270 kilómetros de San Salvador, el pueblo ya se prepara para celebrar la Asunción de la Virgen con su tradicional corrida de toros.
Los ponchos de colores diversos que se recortan sobre la tierra roja y vieja, las bombas de estruendo en el silencio más profundo de la puna, el humo de los inciensos que rodea las imágenes de la Virgen María y los disfraces de los Suris —bailarines con plumas de avestruz y cascabeles en las rodillas— que vienen de la empecinada tradición coya.
El vino tibio en taza, las mujeres solas que llegan desde detrás de los cerros rodeadas de varios hijos para poder bautizar al que ha nacido este año, las treinta casas de piedra y una iglesia —de la Virgen de la ASUNCION, de 1772
— con sus dos campanarios blancos y enormes al costado del altar.
—Padre, padre, ¿qué necesito para el bautismo?
—Los changos, niña, nada más.
El cura andariego y andaluz —Jesús Olmedo— viaja desde La Quiaca para la gran fiesta de cada 15 de agosto, y trae ropa de torero y sale a la arena de la ajena plaza de toros, como cualquiera.
Hay que apuntar el locro en vasija de barro que se come bajo el sol y al costado del camino, y los grupos que llegan andando de Queñual, con bombos legüeros para atemperar el ánimo y acullicos de coca al costado de la boca para atemperar el cuerpo.
—¿Por qué marchan desde hace varios días?
—Para reunirnos, para pedirle a la Pachamama y a la Virgen, que nos recuerden.
Las hojitas y algunas semillas y chorros de grapa en los rincones de cada casa porque es agosto, el mes de la Pachamama.
La gente que a media tarde se prepara, subida a los paredones de piedra, a que salgan por fin los animales y los valientes, alentados con chicha y limonada tramposa.
No se trata de una corrida de toros de las que suelen verse por televisión. Los más audaces enfrentan a los toros con las manos limpias y no hay anhelo de herirlo sino de arrancarle, de la frente, nada más que una medalla: salvoconducto para que se cumpla una promesa que mantienen en secreto.
Para algunos se celebra la Asunción de la Virgen. Otros mencionan, en voz baja, a la Pachamama. Al cura Olmedo no le interesa la excusa de la fiesta.
“Esta adaptación de los coyas de las corridas sangrientas es de alta religiosidad”, dirá, sin prejuicios.
—Los autos también se apunan…
—¿Cómo?
—Sí, se ahogan después de los tres mil metros. Pero hay una forma de contrarrestar el asunto.
—¿De qué manera?
—Se cortan cebollas en juliana y se ponen encima del carburador.
El chofer se apresta a todo un día a puro camino puneño —Purmamarca, Tilcara, las Salinas Grandes, Abrapampa y recién, después, Casabindo, mucho más allá de la nada— y corta las cebollas y abre el capót del auto.
Casabindo, al parecer Valle de Escarcha en lengua quechua, fue uno de los puntos neurálgicos del Camino del Inca y entre dos o tres mil coyas vivían allí, en tiempos del esplendor, antes de la llegada de los españoles.
Ahora lo habitan diez familias, 32 chicos, no más de cincuenta personas que crían cabras, ovejas, y cosechan lo que este desierto regala —que es poco, que es casi nada— y sobre todo aguardan la fiesta de cada agosto.
—Aquí, donde van a salir los toros en un rato, había una laguna.
—¿En serio?
—Lo ha contado mi bisabuelo,LUCIO ROBERTO OSSORIO uno de los casiques de CASABINDO , que conocía la historia.
—¿Y qué le dijo?
—Cuando se terminó la Iglesia, a los dos años, el agua se evaporó.
Sin cura, sin registro civil, Casabindo parece esforzarse por no desaparecer, y resuena en la memoria apenas por la inolvidable novela de Tizón y por la fiesta de los toros, una vez al año.
Ahora, que cae la tarde, y las camionetas aceleran, y los caballos y los burros se ensillan para el regreso, el frío —que no conoce de fiestas o despedidas— comienza a bajar de los cerros.
Y los extranjeros miran, todo, una vez más, y se prometen en silencio el regreso. Impregnados de reciente desierto, ni siquiera anhelan, para ese futuro, mejoras. Volver, eso piden al menos, para constatar que todo, en la puna infinita, sigue más o menos igual.
MAIL :casabindo_lacatedraldelapuna@hotmail.com.ar
TEL : 0387 155 353177
Quiero contarles que este año 2011 Las Fiestas Patronales en honor a Nuestra Señora de la Asunción 15 de agosto , fue todo un éxito agradecer a turistas de Neuquen ,Santa fe, Corrientes ,Tucuman ,La Pampa, Córdoba ,Salta ,Usuahia , Mendoza , Buenos Aires y a los turistas extranjeros que con mucho sacrificio se isieron presente gente de México ,Irlanda ,España y muchos Franceses
Los últimos años CASABINDO esta tomando bastante color y calor estas fiestas así que a los que no se llegaron todavía invitarlos para el 2012 y recortarles que las fecha 15 de agosto es inamovible y decirles que ya los días previos 13 y 14 de agosto ya hay bastante movimiento por estos lados ,así que a pasar la bola y llegarse en el 2012 donde serán bien resivido ,TOREO DE LA VINCHA algo fuera de lo comun .y unico en Latino America.
MAIL :casabindo_lacatedraldelapuna@hotmail.com.ar
TEL : 0387 155 353177
¿Qué es lo que lleva a miles de viajeros a transitar una ruta tan áspera. A llegar a un pueblo tan pequeño luego de recorrer kilómetros de arena y soportar las inclemencias de la altura y del clima duro de la Puna jujeña?
Sólo en Casabindo se puede encontrar la respuesta. Sólo ese pequeño pueblo hermoso perdido entre las montañas tiene esa magia y el poder de convocatoria. Sucede que en este lugar, desde el 8 al 15 de agosto, se celebra la procesión de la Virgen de la Asunción y culmina con el tradicional Toreo de la Vincha.
Unicamente ese diminuto puñado de casas, con una enorme iglesia que le valió el nombre de “LA CATEDRAL DE LA PUNA “, a 270 kilómetros de San Salvador de Jujuy, y en la inmensidad de la Puna pudo congregar el lunes pasado -como todos los años en esta fecha- a más de 10 mil personas que participaron de estas celebraciones que constituyen un verdadero sincretismo entre lo pagano y lo católico.
Este rincón del país donde las casas de color ocre se confunden con la montaña, se llenó de colores.
El lugar, las tradiciones, los rituales; quizá sea que la única fiesta taurina que se realiza en nuestro país. Mueve a cientos de autos, utilitarios, camiones y colectivos que, en caravana, llegan días previos al caserío de casi 300 habitantes. Y siempre van personas de todo el mundo, porque en todo el planeta Casabindo es famoso. Y es reconocido porque es en el único lugar donde se torea sin matar al animal, donde el único objetivo es quitarle de entre las astas una vincha para ofrendársela a la virgen.