Alemania con acento en la “í” Parte I

Ubicada en el km 81 de la ruta provincial nº 68, que une Salta con Cafayate, se encuentra el caserío de Alemanía un paraje salteño ubicado a 99 Kilómetros al sur de la ciudad capital. Actualmente se asemeja más a un pueblo fantasma que a la progresista ciudad que supo ser entre los años 1915 y 1920, cuando el ferrocarril era el motor de estos poblados del noroeste argentino.

Salta tierra adentro

Alemanía

Alemanía

La noche anterior habíamos acampado en Chicoana, mientras asábamos queperí (tapa de asado en salteño), decidimos que en la mañana recorreríamos la 68 parando en San Roque, Entre Ríos, La Viña y terminaríamos el día en el camping de Alemanía.

A unos metros de la ruta principal estaba la entrada del Pueblo, allí un viejo puente de hierro y madera nos invitaba a cruzar y entrar al poblado.

El primer dato que nos llamó la atención es que no veíamos cables de tendido eléctrico, tampoco había señal de telefonía celular, solo escuchábamos los sonidos de la naturaleza. Una suave brisa, el río que pasaba debajo del puente, el cantar de los pájaros y una mariposa blanca posada en el parabrisas nos convencieron de bajar y caminar por el casi desértico poblado.

Dejamos el auto en la puerta de la vieja estación de tren. Un cartel escrito a mano decía PASE. Entramos. Ahí conocimos a una joven salteña con rasgos norteños, muy bonita ella, que de manera muy entusiasta estaba lijando los últimos detalles de un dije de madera que había esculpido con sus propias manos. La muchacha nos confirmó que el pueblo carecía de luz artificial y que sus vidas se regían por el nacimiento y ocaso del sol. En el pueblo solo viven unas ocho familias. Trabajos en arcilla, madera y alpaca, y productos regionales son sus fuentes de existencia.  

Historia en rieles
Alemanía fue hasta fines de la década de 1960, la estación Terminal de un ramal ferroviario del FC Belgrano que lo unía con la ciudad de Salta.

Según fotos en el lugar parece ser que circulaba un “cochemotor” de dos vagones y que realizaba el recorrido varias veces al día hasta que fue levantado totalmente en los ’70. Entre los registros existentes en el museo del Ferrocarril de Alemanía, recorrían estas montañas las famosas “máquinas Capriotti” y las “Mikado” construidas en Estados Unidos y Alemania, y vagones de madera hechos por la fábrica belga Famillereux.

Un dato histórico interesante de contar es que estas locomotoras se “caracterizaban por su ligero peso (que no excedía las 9 toneledas por eje motriz) que les permitían acceder a la totalidad de las líneas existentes, siendo adecuadas para el remolque a baja velocidad, por el pequeño diámetro de sus ruedas motrices (apenas 1,067 metros) por lo que fueron universalmente destinadas a trenes mixtos o remolques de cargas como en ramales secundarios y desvíos industriales” según nos explicaron en el museo. Las máquinas que habían llegado en la primera década del siglo funcionaron durante más de 60 años. Ni siquiera sus fabricantes creyeron que rendirían tanto tiempo. Al desaparecer este medio de transporte, sin luz y sin las comodidades de hoy día la gente se fue yendo del pueblo a localidades aledañas.

Cuando llegues a Alemanía sacate una foto en la entrada del pueblo en el puente viejo. La vista desde ahí es espectacular.

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