
Que hacer en Salta Capital
Enclavado en la Plaza central de la ciudad capital de Salta se abre ante la mirada atenta de los visitantes el Museo de Arqueología de Alta Montaña, desde allí es posible regresar en el tiempo a los secretos de los Incas, a sus costumbres y sentir que sigue vive el fuego que animaba sus tradiciones y sus creencias. La majestuosidad de su construcción visto desde afuera invita a entrar.
En la puerta de ingreso un cartel anuncia que el Museo abre de martes a domingos desde las 11 de la mañana hasta las 20. Los lunes son los días en los que el silencio se apodera de las salas para poder descansar.
Tradiciones encontradas
Cuentan los relatos que la Capacocha –que puede traducirse como Obligación real- era una ceremonia que realizaban los indígenas para intermediar entre el pueblo y los dioses, ésta consistía de una ofrenda de niños que eran elegidos por su belleza o perfección, los cuales eran ofrendados y desde allí se ponían en contacto con los dioses. Cuenta además que esto sucedía en las alturas y que en cada pico de montaña hay un alma ofrendada que custodia las tierras.
Las posteriores conquistas españolas y su apropiación del territorio hicieron que fueran desapareciendo los rasgos de las antiguas culturas. Pero en 1999 en las inmediaciones del Volcán Lullaillaco fueron encontrados restos de tres niños que habían sido conservados por las grandes nevadas de la cumbre.
El relato del guía es tan apasionante como los gestos que lo acompañan y no dudé ni por un segundo que le hubiera encantado ser parte de aquella expedición que tuvo la oportunidad de reconstruir un pedazo de nuestro pasado. Las palabras continúa y cuenta que cuando llegaron a los 6700 metros de altura se encontraron con un santuario casi intacto, preservado por la altura y las nevadas y que muy pocos podían creer que aquello fuera real 500 años después.
Un contingente de estudiantes primarios discute acerca de unas piezas exhibidas que según indica el cartel pertenecían al ajuar de los niños. Con un rigor científico que impresiona se acercan y preguntan acerca de los hallazgos y las posibilidades de conservación, detrás la maestra intenta serenar al resto del grupo para que escuchen las declaraciones del guía. Las características didácticas que posee el Museo, lo hacen interesante para chicos y grandes.
Los espacios se amplían en otras salas y es posible ir caminando en silencio, desprenderse un poco del grupo y observar atentamente los cuadros, los colores, los telares, las piezas que allí se exhiben. El olor, los colores, permiten que por un momento uno entre en contacto con la historia.
El recorrido tiene varias posibilidades. Empezando por la parte del descubrimiento de los niños, se pueden recorrer las salas inferiores y luego a través de una escalera central, recorrer los tres pisos continuos que tiene el Museo. Para los amantes de los souvenir hay una tienda de recuerdos que conserva fiel al estilo del museo.
El tiempo se va terminando y es hora de volver a la Plaza para seguir recorriendo otros secretos que tiene la ciudad capital de Salta. En la calle todo vuelve a la normalidad, pero al salir el misterio de los Incas permanece presente en la memoria… dice la historia que fueron una de las civilizaciones que más lograron acercarse a los dioses…


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