
Rafting en Salta
La aventura no tiene límites cuando se trata de ganar las aguas de los rápidos. Salta cuenta entre sus miles de actividades con una que sin dudas nos pone en el punto justo entre la pasión por más desafíos y el instante de temor: rafting en el Cañón. Hasta allí llegan cientos de turistas para dar rienda libre a la emoción. Vení, subite! Vamos a ver de qué se trata…
La salida
Nos levantamos muy temprano. El sol todavía no tiene muchas ganas de arrancar, pero cuando los primeros sonidos del alba se cuelan por las hendiduras de la ventana, el guía llama a nuestras habitaciones y en un minuto nos espera un gran desayuno. Comida liviana y nutritiva.
Subimos a una trafic que nos llevará hasta la base del cañón, situada en el seno del Cañón: Piedras Blancas. Salimos desde la capital por la Avda. Jujuy, allí empalmamos con la R. 68 hasta Coronel Moldes, para entrar luego al Cañón del Río Juramento. Allí nos explican que la altura del km 34 nos detendremos. Llevamos dos horas de viaje y estamos a muy pocos metros del Dique Cabra Corral. Cuidado si quiere llegar hasta allí por su cuenta, los dos últimos km son de ripio.
La llegada
El paisaje nos deja a todos con la boca a abierta. Los sonidos naturales se mezclan con la bravura del agua y desde lejos el aroma a frescura manantial se siente. Este río es el que divide las continuidades rocosas que separan el Valle de Lerma y Siancas. Nace en el cerro Acay, en Santiago del Estero toma el nombre de Salado y desemboca en el Paraná.
Rodeado de formaciones geológicas y mucha presencia de vegetación agreste. Se encuentran restos fósiles y se dice que tiene formaciones de miles de millones de años. Hasta allí llegamos cargando nuestros equipos y listos para vivir una de las aventuras más inolvidables y húmedas.
El momento
Esta actividad es una de las mejores maneras de conocer el Río, bajar en gomón es espectacular!
Antes de subir practicamos algunos ejercicios, el guía nos señaló algunos puntos. Nos colocamos los chalecos, cascos y partimos rumbo a la naturaleza y sus cursos. Una vez en el agua, fue verdaderamente impresionante sentir el movimiento, la fuerza, la bravura con la que las mismas vienen descendiendo. No hay mucho tiempo para mirar a los costados, pero de a poco se puede ver el paisaje que rodea.
Si las aguas se presentan tranquilas – como aquel día – seguramente su guía los autorizará para darse un chapuzón y sentir uno de los momentos más refrescantes del día. El recorrido dura un poco más de hora y media. Al llegar a tierra firme estábamos todos muy divertidos, cansados, pero felices de haber vivido una experiencia irrepetible. En la que el dominio del cuerpo, de los remos, del bote, de la coordinación en equipo, del estado de atención son sin dudas permanente a lo largo de todo el trayecto, pero que en ningún momento faltó la risa. Para terminar una jornada tan exhaustiva nos comimos un imponente asado argentino. ¡No me digas que no querés venir!
Si viaja en grupo, es importante que tenga sus reservas de hoteles en Salta con tiempo para evitar inconvenientes; existen hoteles en Salta que tienen muy buenas promociones.


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